En la Hazaña V:
Las arenosas escamas de la bestia brillaron a la luz de la luna. Y sus ojos refulgieron bajo aquellas cejas espinosas. Sez se detuvo pero no se dejó intimidar.
-Déjame paso!-Dijo con firmeza.
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©C.P.L. Colabora: Diario dun piso de estudiantes